POLITICAMENTE CORRECTO
El “monstruo” que personificaba John Hurt en la gran obra “El Hombre Elefante” dirigida por David Lynch y coprotagonizada por Anthony Hopkins desata con resentimiento y tormentoso recelo la vida y temores del ser humano potencialmente social e insertado en comunidad. De alguna forma y tomando como punto de partida lo bueno y lo malo, lo feo y lo hermoso, o lo justo y lo injusto, es que se va forjando un mundo con juicios de valor , prototipos y cánones predeterminados por nuestras generaciones anteriores y presentes que delimitan conductas básicas o comportamientos lógicos mínimos de proyección ante los demás individuos, individuos que nos enjuician a diario , pero que también en forma recíproca y permanente evaluamos y corregimos.
Cada uno de nosotros contribuye a fomentar un ideal de sociabilidad humana que resalta el respeto, ayuda y compromiso para recorrer un diario vivir acorde a una situación de mantenimiento y un sostener equilibrado soportable para ciudadanos que pretenden sobrevivir en el espacio que tenemos, en la cancha, en el ring, en el aula, en tu despacho, en la calle, en el living o en tu propia cama.
Vinculado con este último punto es que es preciso determinar qué latitudes de nuestros sueños, aspiraciones interiores, tormentos y frustraciones constituyen o tienen mérito para proyectarse exteriormente, sacarlos del fuero interno y desnudar tu alma frente a otros seres que quizás no lo han hecho aún o que simplemente ya han iniciado la verdad prístina y cristalina de tus miedos que te sonrojan. John Merrick, el hombre elefante, refleja sin duda lo que no queremos mostrar al mundo , de alguna manera lo que creemos que nos hace más débiles, menos fuertes y con menos defensa ante la competencia cruel del sistema, del mercado, de los prejuicios educados en la sociedad del más potentado, de los más estético, del más poderoso, del compañero que te envidia “sanamente”, y de lo “normal”, común y ordinario.
Merrick en cierta forma no tenía esa opción, solo podía cubrir su horrible rostro con una capucha que irremediablemente e involuntariamente a veces estaba obligado a quitársela y asi demostrar al mundo que sólo podía defenderse con su claridad mental, sensibilidad a flor de piel, humanidad, integridad y sabiduría que lo hacia un ser bello y hermoso. Pero en el desarrollo de cualquier persona las opciones de destapar tus deseos más escondidos o tus miedos más ocultos son variadas, en efecto, para la gran mayoría quizás esas opciones son sólo aparentes, aparentes porque lo que nos rodea, lo que esta establecido, nos maneja sin mayores posibilidades de acción, los medios de comunicación que la gran masa pensante consume nos marca modelos que debemos seguir, nos presiona a seguir ejemplos que en pautas y reuniones de café cargado deciden lo te tenemos que escuchar, ver y leer . Entonces despúes el mismo sistema masivo destruye al ser pensante tachándolo de hipócrita, doble estándar , inconsecuente e insincero, y lo más paradójico es que es producto de su misma receta, receta que tiene un control en sus “clientes” para mantener y cautelar intereses de algunos pocos.
Por lo mismo aquellos que en el transcurso de sus vidas intentan o mejor dicho llevan a cabo la tarea de transparentar su conciencia como modo normal de comportamiento son verdaderos héroes que no son canonizados ni homenajeados pero que sin duda ganan el verdadero respeto de quienes aprecian esta “anarquía frente al modelo”, que grafica una pequeña desviación en el camino para aumentar la esperanza de organizar sueños de convivencia legítima, sincera, sin miedos , tráumas ni tormentos donde se exprese lo que el hombre siente con respeto y ayudua social y solidaria.
Lo normal es que todos nosotros estemos llenos de defectos y monstruosos detalles que muchas veces sólo nosotros conocemos pero no existe ninguna norma fundante que nos diga que eso lo debemos encubrir, por el contrario, lo feo y lo bello deben convivir, en la diferencia justamente esta el crecimiento de un país y el desarrollo de un individuo. Si a alguien no le parece tu detalle atentatorio de pensamiento o tu miedo inclemente debe discutirlo y respetarlo en la medida que no provoque perjuicio al otro, pero siempre es bueno analizar y discutir ....no al consenso interesado ni a la ley de la igualdad fabricada por los que les conviene mantenerla..., si a la diferencia , y a la tolerancia, eduquemos.

hector dijo
pero vo so loco vite
15 Febrero 2007 | 04:35 PM